Sentía
la impotencia de encontrarse privada del sentido de la vista. Sus parpados
estaban sellados por medio de una artimaña de difícil descripción. Intentaba
con todas sus fuerzas liberarse de la prisión de la oscuridad pero poco podía hacer.
Un coctel que mezclaba el temor y el deseo de venganza se apoderaron de ella obteniendo
como resultado la imperante necesidad de escapar de sus captores. Fue entonces
cuando no se pudo controlar, mostrando su verdadera capacidad de reacción. La
fuerza vital de cada unos de los seres que albergaban aquel planeta fue
recabada por su don, reuniendo así en su propio organismo las capacidades sufrientes
para escapar de las sombras. Sintiendo un fuerte tirón al abrir bruscamente los
parpados desgarrando parte superficial de la piel creó una bola de energía que
lanzó con atino a los malhechores. Consiguió huir aunque sin saber cuánto duraría
esa libertad pues la persecución recién se iniciaba creando un futuro incierto.
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